La traumatología es la especialidad de la medicina que se encarga del estudio, diagnóstico y tratamiento de las lesiones que se dan en el aparato locomotor que integra los huesos, músculos, articulaciones, ligamentos y tendones. Dicha especialidad también abarca las patologías congénitas que podrán corregirse mediante cirugía, prótesis o elementos de ortopedia. Dicha especialidad puede encargarse de aquellas intervenciones quirúrgicas que se necesiten si esta es la única vía posible o si bien se trata de patologías que revisten mucha gravedad. Sin embargo, normalmente se utilizarán otras técnicas más inocuas como vendajes blandos o de yeso, férulas, alineación o tracción.

El traumatólogo se encargará de las lesiones ocasionadas por daños físicos provocados por una acción mecánica externa en huesos, articulaciones, ligamentos, músculos y tendones. Además, en el aspecto preventivo, podemos ayudarle a no presentar o a mejorar, determinados estados, como la escoliosis, a través de la mejora de su postura.

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Lesiones de los Huesos

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Lesiones de ligamentos y articulaciones

Las más comunes son las roturas. Una fractura de hueso se produce cuando este sufre un golpe, es alcanzado por una fuerza o sufre una tracción de tal intensidad que supera la flexibilidad del hueso. De este modo, aunque usted sufra un golpe fuerte si este su supera la capacidad de resistencia de su hueso no padecerá una rotura. El término fractura se aplica a todo tipo de lesiones de este tipo, sean estas más graves donde el hueso se destruye totalmente hasta las más leve donde la rotura es mínima o microscópica.

Las roturas pueden ser de variada gravedad en función de la parte del hueso que haya sido seccionada. De este modo distinguimos las fisuras o roturas incompletas donde la rotura no llega a seccionar el hueso por completo, la rotura completa donde si lo hace y la rotura con desplazamiento donde además de la sección completa del hueso los fragmentos se han separado.

Los huesos pueden romperse a causa de enfermedades. Entre las más comunes que pueden producir este tipo de cuadros están, por ejemplo, la osteoporosis, enfermedad por la que la masa ósea se ve disminuida de modo que los huesos pierdes resistencia ante caídas o golpes.

Ante una rotura, los síntomas que notará son: un importante dolor en la zona, la imposibilidad de mover la zona afectada, a simple vista puede perder la forma normal de esa parte del cuerpo, presencia de hematomas, hinchazón e incluso hemorragias. Recuerde que ante una situación de este tipo lo mejor es tratar de inmovilizar el miembro afectada y acudir a su médico lo antes posible.
Las patologías más comunes en estos tejidos son los esguinces o luxaciones. Habitualmente podemos confundir ambas patologías, pero con muy diferentes, sobre todo debido a que afectan a zonas diferentes.

El esguince es provocado por un daño en el ligamento. La causa de este daño pueden ser varias circunstancias como los estiramentos excesivos, torsión del ligamento o que se produzca una rasgadura en el mismo. La sintomatología que acompaña a este mal es el dolor en la zona, la aparición de hematomas y la imposibilidad de realizar movimientos en dicha zona. La recuperación de esta lesión variará en función de de la gravedad.

La luxación, también conocida como discolocación es una lesión los huesos que conforman la articulación pierden el contacto debido un shock grave. Esta patología puede dañar a los ligamentos y nervios que se encuentran relacionados con la articulación dañada. Aunque la recuperación depende de la gravedad, suele producirse tras 6 semanas una vez aplicado el tratamiento correcto. Los síntomas son: un dolor fuerte, incapacidad total de mover la zona y que ocurre inmediatamente, la articulación no se encuentra en su posición habitual e inflamación. Las luxaciones al igual que las roturas se consideran situaciones de emergencia, de modo que si padece alguna debe inmovilizar la zona y acudir a su médico.

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Lesiones de músculos y tendones

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Mejora postural

Los músculos también pueden presentar roturas. En este caso hablamos de rotura fibrilar. Un músculo está conformado por varias fibras que pueden seccionarse. El principal síntoma de esta patología es un dolor muy intenso y localizado que impide continuar con la actividad que se estaba realizando en el momento de la rotura. Los desgarros musculares pueden venir causados por un golpe que debe ser directo y de una potencia considerable como para producir este efecto, por un exceso de estiramiento, es decir, el músculo sobrepasa su capacidad de flexibilidad y se rompe o debido a una contracción involuntaria del músculo. Esta última es la forma más frecuente en la que se suceden las roturas fibrilares.

La gravedad de las lesiones vendrá determinada por el músculo afectado, tamaño y forma del desgarro, la edad del paciente (de modo que para las personas de mayor edad existe más gravedad), otras enfermedades y el historial de este tipo de lesiones.

Los tendones en ocasiones pueden inflamarse en la enfermedad que se conoce como tendinitis. El uso repetido de la zona o el sobreesfuerzo de los tendones puede ocasionar este problema. Es más frecuente según se va cumpliendo años debido a que los tendones van perdiendo riego sanguíneo. Estas patologías pueden cursar sin inflamación y causar una degeneración del tejido. El tratamiento incluye la inmovilización y reposo y el tratamiento antiinflamatorio o con corticoides.
Muchos de los dolores que sufrimos en nuestros músculos y huesos vienen causados por adoptar posturas incorrectas. Mantener una correcta higiene postural le ayudará a prevenir lesiones y patologías derivadas de la sobrecarga muscular. Una de las dolencias más frecuentes provocadas por las posturas incorrectas es el dolor en la espalda.

El dolor lumbar puede aparecer por pasar mucho rato sentado con la espalda encorvada, por la carga habitual de pesos o a causa de pasar mucho tiempo de pie con la cabeza ladeada. Mantener una curvatura cuando se está sentado puede producir así mismo dolor en la parte central de la espalda, dolencia que también puede darse al estar de pie con pelvis rotada de forma exagerada hacia delante. Las sobrecargas en el cuello o el trapecio vienen dadas por pasar mucho tiempo mirando al frente sin dar movilidad a la zona o por acumular mucha tensión en ese lugar debido al estrés.

A este respecto, se vienen practicado ejercicios de conciencia postural para conocer en todo momento el modo en que están colocados nuestros músculos y poder corregir las posturas inadecuadas. Con un correcto entrenamiento y con práctica puede llegar a poner en marcha estas pautas en su día a día y cuidar de su salud postural. Consulte con nosotros para conocer más.